Si hace dos semanas la partida acabó con un sabor amargo para los dos equipos, especialmente para el bueno (3-3 en un enfrentamiento que Benja&Litos tenían ganado de antemano, en el que la mala fortuna quiso que Benja se lesionase ¡dios, qué dolor! en un golpe decisivo que habría minado la moral del equipo renqueante), esta semana se ha vuelto a la normalidad y el 3-1 sirve para recordar qué equipo es el mejor:
32-30 (5-3-3)
Esta crónica no estaría completa sin felicitar públicamente a Jaime: enhorabuena tío, ya no eres el ancla de tu equipo.
Por favor, imprime la imagen y la quemaremos esta noche en casa de Antonio.